domingo, 6 de marzo de 2016

Riesgo y prudencia

Vivimos tiempos acelerados, llenos de adrenalina y muchos retos. Lo que hemos aprendido entra en crisis con la realidad que debemos enfrentar. La necesidad de aprender cada vez más rápido nos lleva a aumentar nuestra apertura para ver situaciones que están fuera de nuestros paradigmas y modelos que hemos hecho de nuestro entorno.

Lo anterior nos lleva una tensión permanente entre arriesgarnos y mantener la prudencia, entre lanzarnos a explorar y encontrar nuevas oportunidades, pero igualmente a concretar aspectos claros de aquello que queremos lograr. Cualquiera que sea la situación el riesgo y la cautela estarán jugando para movilizar o no a las personas y empresas para superar sus propios temores y conjugar aquellos que se definen desde sus propios negocios.

Si bien no existen fórmulas establecidas para saber qué tanto debemos arriesgar y cuanta prudencia debemos tener, si se dispone de estrategias que nos permiten abordar la realidad de aprender y desaprender, no con la velocidad que se quisiera, pero si con el espacio requerido para concretarlo. Dos conceptos pueden ser de utilidad en este sentido: los errores deliberados y el análisis de escenarios, técnicas claves que nos habilitan para fallar anticipadamente y por ende, aprender y sorprendernos antes que las cosas ocurran.

Los errores deliberados, técnica desarrollada por Paul Schoemaker, nos indica que debemos motivar aquellos errores cuyo beneficio es mayor al costo de cometerlos. Esto es, crear una zona emocional y psicológicamente segura, donde las personas pueden desarrollar un potencial creativo, para pensar sin restricciones y quebrar los supuestos de la realidad analizada. Un ejercicio que permite repensar el sistema donde fue inicialmente creada la situación problemática y descubrir nuevos elementos para estudiarla.

Aplicar esta técnica, aumenta la capacidad de entendimiento de la realidad y potencia la confianza de las habilidades de la persona, como quiera que en este escenario, sabemos que vamos a experimentar y a motivar acciones cuyos resultados aún no conocemos y de los cuales, podemos aprender y extraer alternativas antes nunca vistas. En este sentido, el error como categoría deja de existir y sólo existirá una forma diferente que no estaba prevista en lo que conocíamos.

De otra parte, el análisis de escenarios es una forma de caminar sobre las posibilidades y no sobre las probabilidades. Es un ejercicio de construir el futuro y navegar sobre los inciertos, creando un mapa sobre un territorio desconocido, para establecer una manera de darle forma a algo que no ha ocurrido o que puede no ocurrir. En este sentido, los escenarios nos permiten plantear situaciones que llevan a tensar los supuestos de la realidad actual y concretar reflexiones que retan los paradigmas de aquellos que sólo ven en el corto plazo.

Aplicar esta técnica, nos permite potenciar la imaginación de las personas, abrir las puertas para conectar eventos que parecen aislados, para que desconectando los puntos de la realidad actual, se puedan reconectar con los nuevos puntos identificados, y construir un mapa extendido de las situaciones futuras, donde la única realidad es la posibilidad de habilitar el pensamiento fuera de la zona cómoda.

Así las cosas, el riesgo y la prudencia, son parte del mismo continuo donde operamos, equivocarnos de manera anticipada en un entorno seguro y con la confianza de que lo que hagamos es parte del ejercicio; así como proponer realidades alternas y escenarios novedosos para pensar y darle forma al futuro, son dos propuestas para que nuestra confianza aumente y la prudencia tenga elementos concretos que la habiliten cuando las condiciones sean requeridas.

El Editor

Referencias
Schoemaker, P. (2011) Brilliant mistakes. Philadelphia, USA: Whartonn Digital Press.
Chermack, T. (2011) Scenario planning in organizations. San Francisco, USA: Berrett Koehler. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario