sábado, 21 de noviembre de 2015

Reingeniería actitudinal

Dicen que la actitud lo es todo, que es la forma como nos movilizamos para alcanzar lo que queremos. Leyendo recientemente el libro del Dr. Juan Pablo Aguilar Meza, denominado “Reingeniería actitudinal: La ciencia y el arte de potenciar la actitud” encontré una definición de lo que es una actitud:

La actitud es un estado emocional adquirido, preconcebido, relativamente duradero y susceptible al cambio, el cual resulta de un sistema multicomponente y dinámico de factores internos y externos que influyen en la forma de pensar y actuar de una persona respecto a un suceso, tema, individuo o situación” (Aguilar, 2015, p.16)

Una definición que establece todo un desafío multidimensional para comprender como movilizar ese estado emocional, que vamos adquiriendo conforme nuestras experiencias personales. Bien afirma el Dr. Aguilar que “no se puede tener una actitud respecto a algo que no se conoce”, es necesario entrar en contacto con el mundo y sus niveles de sensibilidad para encarar y definir una forma de asumir una realidad.

Sigue en su reflexión el académico, indicando que “una actitud puede cambiar por nuestro razonamiento, o por la influencia de otros”, lo que implica necesariamente deconstruir la realidad donde habitamos, cambiar aquello en lo que creemos y nuevamente conectar con los otros. Una actitud renovada, implicar abandonar los prejuicios que hacemos de otros y de nosotros mismos, para reconstruir el sistema que la contiene.

Si una actitud cambia, anota el científico, cambia todo. Una frase que nos advierte que la transformación que buscamos y queremos está más cerca de lo que esperamos. Es un viaje que implica tomar acción sobre nuestras propias creencias, formas de pensar y de conocer el mundo donde vivimos y darnos la oportunidad de conectar y abrir espacios para comprender que, sólo en la sintonía con otros, somos capaces de movilizar acciones que el mundo espera y necesita.

El Dr. Aguilar establece nueve características claves de la actitud: es reforzadora, tiene intensidad, es transmisible, es multidimensional, se puede exportar, es preconcebida, es modificable, es proyectiva y finalmente y no menos importante multiplicadora. Cada una de ellas se desarrolla, impacta y define a los individuos de tal forma que establece elementos concretos que pueden ser modelados y trabajados para movilizar a las personas para que alcancen un mayor potencial.

Si lo anterior es correcto, podemos comprender, como anota el Dr. Aguilar, que “nadie se equivoca a propósito, se toman decisiones con la información o la emotividad inadecuada”, una expresión que nos sumerge en la realidad de las emociones y diferentes variaciones de las personas. Una reflexión que nos lanza a descubrir las raíces del ser humano que nos convoca y nos interroga, para que podamos comprender aquellos influenciadores que distorsionan la realidad y nos confunden frente a otros.

Modificar la actitud es un reto que exige una re-conexión del hombre con su propia realidad, con sus sueños y retos, una motivación intrínseca, que modifica la intensidad de la actitud, afectando la manera como nos lanzamos a lograr las cosas. 

En este contexto, revisa tus actitudes y la percepción que tienes del mundo, sólo así podrás desaprender aquellas actitudes nocivas y cultivar aquellas que fortalezcan tus influenciadores internos para superar tus propias limitaciones y resignificar tu propia vida desde la pedagogía del error.

El Editor

Referencia

Aguilar, J. (2015) Reingeniería actitudinal: La ciencia y el arte de potenciar la actitud. Guadalajara, Jalisco. México: Impre-Jal S.A de C.V.

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