domingo, 3 de noviembre de 2013

Disruptor digital

La evolución acelerada del mundo, nos indica que cada vez más el cambio se inserta en nuestras vidas, como algo natural y cotidiano, diferente a lo que ocurría diez años atrás. Las plataformas informáticas, las demandas de servicios de información y los nuevos productos expuestos sobre la densidad digital, esa que está articulada en el flujo de información permanente entre las personas, nos advierten que cualquier momento es bueno para generar una nueva disrupción en el contexto social y tecnológico que vivimos.
 
Esto nos implica tener una mente que observe el mundo y sus movilidades actuales de manera asertiva y exploradora, para reconocer allí, una nueva forma de crear el futuro, una nueva forma para hacer que la densidad digital cambie y la sensación de la realidad sea renovada. Ver con los ojos de la holística y crear con la agilidad de la mente, dos condiciones básicas para motivar nuevos comportamientos que liberen las “almas” de los procesos corporativos y quiebren los silos donde siempre han habitado.
 
Alterar la realidad circundante con propuestas novedosas, no necesariamente depende de la tecnología o herramientas especiales, es cambiar la mentalidad de lo análogo, para migrarse al mundo digital, donde nuestro comportamiento modela parte del mismo entorno y somos capaces de influir en él. Movilizar nuestro talento en el contexto digital, significa ver en la nube de información disponible, como encontrar sentido a nuestras pasiones y quebrar los límites de nuestras respuestas.
 
La mentalidad digital se define a sí misma como una motivadora de oportunidades, donde nada es inherentemente brillante o inexperto, donde las posibilidades se imponen sobre las probabilidades, donde la ingeniería, el producto y el mercadeo superan su vista de islas, para crear una experiencia diferente en el usuario final, en la mente del cliente, donde yacen las ideas disruptivas que superan el tradicional “no se puede”, por el “vamos a intentarlo”.
 
Cuando logras encontrar tu propia mentalidad digital, pasas de un estado estático y anquilosado, a uno dinámico y demandante de tu capacidad, para ver “lo que no se ve” y “oír aquello que no se oye”. Es una etapa, donde te liberas de lo que tradicionalmente te ofrecen, para pensar en el margen de las hojas y desatar el deseo interior de transformación que tenemos y al que constantemente somos llamados.
 
Recuerda que cuando encuentres esa movilidad interior, esa nueva vida digital, que busca intentar y alcanzar, habrá condiciones exteriores que tratarán volcarte a tu realidad análoga, que no cambia y que permanece. Por tanto, deberás perseverar en la nueva condición que has alcanzado, cuestionando cada vez el statu quo y explotar la plataforma digital que has elegido seguir, que has optado crear, para nunca más ser parte de una foto histórica y gastada, sino de un permanente presente que cambia y evoluciona contigo.
 
Ser un disruptor digital, es ir más allá de las tecnologías y dispositivos modernos y comprometer la vida con una renovación permanente, que nos libere de la “comodidad” de lo que sabemos y entendemos, que nos quiebre el modelo conceptual que tenemos y podamos crear nuevas condiciones del entorno para que otros puedan encontrar su ruta hacia su propio destino, ese que todos tenemos y debemos cumplir para hacer pleno nuestro llamado a la libertad.
 
El Editor
 
Referencias
MCQUIVEY, J. (2013) Digital disruption. Unleashing the next wave of innovation. Forrester Reserach. Amazon Publishing.

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